Quise un bello sueño y cuando llegó me temblaban las piernas.
Estaba tan nerviosa que no podía pensar con coherencia.
Solo sé que cuando me abrazó... todos los nervios se fueron y el mundo cobró un nuevo sentido.
Decidí que él seria mi amanecer y también mi ocaso.
Tenía miedo de que fuera un sueño. Memoricé su cara por si acaso.
Ahora solo tengo que cerrar los ojos para verle.
Me hace falta tenerle aquí para tocarle.
Y no hace falta que le diga que le amo.

